Hacen ya dos años y medios desde que descubrí y publiqué mi primer post sobre el método Konmari, y hoy toca cerrar el ciclo.

Desde que escribí ese post he leído, me he formado, lo he puesto en práctica (más de una vez) y he aprendido muchísimo con él y sobre él.

Por ello, hoy, os traigo el post que cierra este ciclo.

Aunque seguiré escribiendo sobre el método Konmari y ampliando la información, los post sobre capítulos oficiales del libro, llegan aquí a su fin.

Y quiero compartir con vosotros las conclusiones que he sacado.

No es un método perfecto

Ningún método de orden y organización es perfecto. Lo que me puede servir a mí, no tiene por qué servirte a ti o a tu prima. Cada persona es un mundo y necesita un método de organización diferente. Si es tu caso, hay muchos métodos diferentes que probar, y si necesitas algo más personalizado, quizás te puedas plantear el contratar a una organizadora profesional para que dé con un método perfecto para ti.

 Si todo va bien, dentro de unos meses, yo misma comenzaré a ofrecer estos servicios.

Despedirse y dar las gracias: sí pero no

Si lees el libro de Marie Kondo, te darás cuenta de que es una persona tremendamente espiritual. Evidentemente, cada persona lleva la espiritualidad de un modo diferente y no todos tenemos por qué creer que los objetos tienen su propia “alma”. ¿Te hace feliz? Despídete y da las gracias a cada prenda, pero no te fuerces si es algo que no te sale.

La esencia de las cosas

Aunque no hace falta despedirse de los objetos, sí creo que es importante comprender que cada cosa que existe tiene su propia esencia o energía. No hablo de un “alma” o de que tengan vida propia y se muevan como los muñecos de Toy Story sino de algo mucho más profundo, algo así como un objetivo y una forma de ser.

Por ponerte un ejemplo: los seres humanos estamos hechos para vivir en la tierra, no para vivir bajo el agua, ¿verdad? Al igual que caminamos con las manos y no con los pies.

 Pues eso mismo pasa con los objetos.

Yo empecé a comprenderlo con los libros: un libro debe estar de pie, ¿verdad? Si tú pones el libro del revés, no podrás leerlo, hasta aquí lo tenemos claro. Y, ¿qué pasa si tú tumbas el libro? Tampoco podrás leerlo. Y si pones encima un ladrillo durante 1 año por ejemplo, el libro se deformará ligeramente. Y si dejas ese ladrillo puesto encima por ejemplo durante 50 o 100 años, habrá un boquete del tamaño del ladrillo en el libro. Porque el ladrillo pesa y eso afecta al libro, que no está preparado para soportar ese peso.

 Por esa misma razón, si tú colocas los libros, unos encima de otros en la estantería, al final el peso de los libros que tengan encima les hará daño.

Por ello, es importante respetar la forma de ser de cada objeto para poder darle lo que necesita.

 Y si no, piensa en ti, ¿cómo estás más cómodo? ¿De pie entre tres personas, o tumbado con 3 personas encima de ti?

El minimalismo y los libros

konmari conclusiones - libros

Hay mucha gente que está en contra de Marie Kondo y su método porque la gurú recomienda tener aproximadamente 30 libros. Yo misma, que me considero bastante minimalista, y sobre todo en cuanto a libros, tengo 67 libros físicos en mi casa.

No considero que el minimalismo sea desprenderte de cosas porque sí, y tener 3 camisetas, 3 pantalones, 30 libros, 2 platos y 2 vasos; sino más bien siempre lo he visto como una cuestión de felicidad.

¿Que te hace feliz tener 200 libros? ¡Tenlos! Pero que sean 200 libros que te hacen feliz. Que cuando pienses en cada uno de esos 200 libros, sientas un hormigueo, recuerdes la lectura tan agradable que fue y las ganas que tienes de volver a leerlo, de recomendarlo, de regalarlo.

Si no te produce esa sensación entonces, ¿para qué?

Los papeles

Sobre los papeles poco tengo que decir: que estoy a favor, que elimines todos los que puedas.

Faltan categorías

Según Marie Kondo, los objetos de nuestra casa se pueden dividir en: ropa, libros, papeles, komono y recuerdos.

Hay dos categorías que a mí me faltan en esta clasificación y que para mí no entran dentro de la categoría komono (y sobre las cuales, no os preocupéis que escribiré en este blog): la cocina y el baño.

Sé que Marie Kondo se llevaría las manos a la cabeza al leer que mezclo categorías y habitaciones, pero realmente considero que son categorías totalmente diferenciadas y propias y que la autora las repasa demasiado por encima.

 Tampoco habla del orden digital, supongo que por desconocimiento de causa, y que yo considero tan importante como el orden físico.

Las fotografías en digital

No, no y no.

Aunque según la gurú japonesa, debemos digitalizar todas nuestras fotografías y deshacernos de los originales, yo estoy totalmente en contra.

 Cualquiera que tenga un ordenador, sabe que suele ser un espacio desordenado y caótico (si es tu caso, ¡corre al post de la semana pasada que trata precisamente de eso!) y que las fotos que guardamos ahí probablemente no las volvamos a mirar nunca.

Yo creo que es mucho más agradable seleccionarlas, imprimirlas y ponerlas en bonitos álbumes de fotos para poder mirarlas cuando nos entre la nostalgia.

 Y tú, ¿qué opinas del método Konmari?