Aunque llevaba mucho tiempo en mi estantería, no fue hasta este año cuando, junto al club de lectura de Sin Oficina, retomé y me puse en serio con Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, de Stephen R. Covey.

Aunque su título parece el de un post barato que te dará mega hábitos que te harán ser millonario (ya sabes, “Las 5 cosas que hacen todos los millonarios cada mañana”, “Los 9 hábitos que ye harán rico”, etc.), la verdad es que no tiene nada que ver.

Es un libro que analiza 7 hábitos o más bien actitudes sanas que deberíamos incorporar todos a nuestra vida. Y no, ninguna es “comer sano” o “hacer ejercicio” 😉

Como este post ha quedado largo, ¡vamos al grano con esos 7 hábitos de la gente altamente efectiva! 😊

Victoria privada

Según Stephen R. Covey y bastantes psicólogos y coaches la forma más efectiva de abordar la vida es de dentro hacia afuera.

Es bastante probable que ninguna persona llegue a ser del todo feliz si su forma de tomar la vida y actuar frente a ella es trabajando de fuera a dentro.

Voy a poner un ejemplo para entender bien este concepto:

María y Pablo son pareja y como todas las parejas, discuten. Uno de los más típicos problemas de su discusión es el desorden continuo en casa. Ambos opinan que el otro no hace suficiente y su casa suele estar bastante sucia. Pero Pablo está cansado de la situación y decide cambiarla. Tiene dos opciones:

a) Pedirle a María que empiece a limpiar (de fuera a dentro → intentamos actuar sobre una situación externa en base a un problema interno). ¿Cuál es el problema? Que, si María no está dispuesta a cambiar o no está preparado, de poco servirá esta petición. Ella seguirá actuando igual.

 b) Reflexionar acerca de qué puede hacer él para cambiar dicha situación (de dentro hacia afuera → cambio interiormente para producir un cambio en el exterior). Pablo reflexiona sobre lo que verdalmente hace él y se da cuenta de que no es tan ordenado como querría, así que comienza a cambiar sus hábitos de limpieza y orden en sus zonas y pertenencias. Esta actitud hace reflexionar a María y al poco tiempo ella también comienza a cambiar sus hábitos.

Aunque los nombres han sido cambiados, esta situación es real y ha sido vivida cerca de mí y efectivamente, ha funcionado.

Dicho esto, vamos con las victorias internas.

1. Ser proactivo

Hay un famoso refrán religioso que me encanta y que dice así:

A dios rogando y con el mazo dando

Aunque no vamos a entrar en religiones ni creencias, sí me parece bastante ilustrativo de este hábito que debemos incorporar. Si queremos cambiar de trabajo, de poco nos servirá sentarnos en la silla y hablar con Dios, Alá o el Universo sobre la situación: ¡debemos actuar!

Lo mismo pasa con cualquier problema que tengamos en nuestra vida: ¿Tu casa está desordenada? ¡Ordénala! No van a venir unos duendes mágicos que lo hagan por ti. ¿Quieres encontrar pareja? ¡Búscala! Sal, prueba actividades, conoce gente, nadie aparecerá a buscarte al sofá de tu casa.

Círculo de influencia y círculo de preocupación

Circulo influencia - preocupacion

Esto el autor lo explica utilizando lo que él denomina el círculo de preocupación y el círculo de influencia: El círculo de influencia es aquel sobre el que podemos actuar y el círculo de preocupación es aquel que nos preocupa y normalmente es más grande que nuestro círculo de influencia.

El punto clave, de acuerdo con la filosofía de dentro hacia afuera es tratar de ampliar dicho círculo de influencia, cambiar aquello sobre lo que podemos actuar.

Para ello, el autor nos pone como ejemplo una empresa donde hay un buen jefe, pero muy dictatorial. Todos los empleados se quejan de él, de cómo los trata y de lo exigente que es, salvo uno. Ese empleado decide conocer al jefe y anticiparse a sus deseos: cuando este le pide A, él le entrega A, B y C. Esto consigue el jefe cambie su actitud hacia él y le empiece a respetar como trabajador.

Ese empleado pasa de una situación que está fuera de su círculo de influencia (mi jefe es un tirano y me trata mal) a una situación que sí puede controlar (los trabajos que le entrega).

Controlar cómo nos afectan las cosas

Otra cosa en la que se centra mucho Stephen R. Covey es en cómo actuamos referente a las cosas que nos hieren. Él, como muchos otros, defiende que nada puede herirnos sin nuestro permiso. Evidentemente, si a ti te pegan, te dolerá, pero tú eres el único con capacidad de decidir cómo afectará esa ofensa a tu vida: ¿te quedarás cientos de noches en la cama dándole vueltas, le devolverás el puñetazo, aprenderás algo del golpe, irás a terapia para tratar el problema? En definitiva: ¿Serás proactivo o no?

Obviamente, este paso puede suponer un gran cambio de paradigma y no será simple aplicarlo de un día para otro, probablemente requiera esfuerzo y trabajo, pero te aseguro que se puede.

Tras esto me gustaría preguntarte: ¿qué puedes hacer tú hoy con ese problema que tienes?

2. Comenzar con un fin en mente

Tener un fin es una de las cosas más importantes en la vida: si no sabemos hacia dónde vamos, ¿cómo podremos llegar hasta ahí?

Este hábito o principio parte de la base de que las cosas siempre se crean dos veces: primero en nuestra mente y luego físicamente. Miremos, por ejemplo, la construcción de una casa: primero esbozamos un boceto de cómo la queremos, luego el arquitecto hace un plan más correcto y es entonces cuando el constructor podrá hacer su trabajo, ¿verdad?

Entonces, ¿por qué no hacemos lo mismo con la vida? ¿Tienes claros tus objetivos a corto, medio y largo plazo? ¿Trabajas a diario para conseguirlos?

Para conseguir dicho fin o dichos objetivos, lo primero que debemos hacer es plantearnos cuál es el centro de nuestra vida: ¿es la familia, el trabajo, los amigos, la religión? ¿Alrededor de qué gira tu vida? Según el autor, el centro de la vida de una persona con unos hábitos efectivos, deben de ser sus propios principios, y alrededor de estos es donde se deben situar el resto de las áreas, si no, estas nunca irán alineadas con nuestros principios y difícilmente conseguiremos vivir una vida plena.

Circulo principios

3. Poner primero lo primero

Aquí lo que el autor explica es que todas las tareas que nos ocupan tiempo tienen dos factores: urgente e importante. Para diferenciar las cosas urgentes, de las no urgentes y las importantes de las que no lo son, Stephen habla de la matriz de Eisenhower.

Cómo ya hablé de ello aquí, no nos vamos a alargar mucho en este tema.

cuadro eisenhower

Victoria pública

4. Pensar Ganar-Ganar

Toda interacción humana puede tener uno de estos cinco resultados:

Ganar – perder
Perder – ganar
Perder – perder
Ganar – ganar
No hay trato

Piensa en cualquier cosa que te haya pasado con otro ser humano en la última semana: tratos, conversaciones, acuerdos… Todo ha acabado de una de las cinco formas.

Según el autor del libro, la mayoría de lo que deseamos en la vida depende de otras personas, por ello debemos aprender a cambiar nuestra mentalidad para que tanto nosotros como los demás, siempre salgamos ganando.

Si mi empresa quiere hacer un acuerdo provechoso con otra empresa, tendrá que buscar cosas que a la otra empresa le interesen para que esta acepte, ¿no? Ganar – Ganar.

Entonces, ¿por qué no intentar aplicarlo siempre?

5. Buscar primero entender, luego ser entendido

Cuando nos comunicamos con las personas, tendemos primero a hablar, a dar consejos, a dar nuestra opinión antes de escuchar realmente lo que debe decir la otra parte del diálogo.

Por ello, para el autor, este es el más importante consejo respecto a las relaciones interpersonales: “primero entender, luego ser entendido”.

También aconseja escuchar con empatía: escuchar para entender, para comprender cómo se siente, escuchar atentamente, no solo oír lo que nos dicen.

6. Sinergizar

El hábito de la sinergia es el siguiente paso tras el pensamiento ganar – ganar y va un poco más allá.

Para comprender este concepto el autor nos pone un ejemplo de la naturaleza: si dos plantas crecen juntas, sus raíces se entremezclan y mejoran la calidad del suelo: esto no pasaría si las plantas creciesen separadas.

Por ello, Stephen R Covey quiere que tomemos ejemplo de la naturaleza, que no solo pensemos en qué podemos ganar cada uno de nosotros y los demás, sino que intentemos cambiar nuestra mentalidad a 1+1 son 3 y tengamos en cuenta que la suma de las partes es más que cada una de las partes por separado.

Renovación

7. Afilar la sierra

Finalmente, el último hábito es el que hace posible los 6 restantes, y es el que trata de nuestro cuidado propio.

Para explicarlo, el autor nos presenta la siguiente anécdota:

Suponga que se encuentra con alguien que trabaja febrilmente en el bosque, talando un árbol con una sierra.

—¿Qué está haciendo? —le pregunta.

—¿No lo ve? —responde él con impaciencia—. Estoy cortando este árbol.

—¡Se le ve exhausto! —exclama usted—. ¿Cuánto tiempo hace que trabaja?

—Más de cinco horas, y estoy molido. Esto no es sencillo.

—¿Por qué no hace una pausa durante unos minutos y afila la sierra? —le pregunta—. Estoy seguro de que cortaría mucho más rápido.

—No tengo tiempo para afilar la sierra —dice el hombre enfáticamente—. Estoy demasiado ocupado serrando.

Si el hombre sigue talando el árbol sin afilar la sierra, probablemente acabe cayendo de puro agotamiento, mientras que, si gasta unos minutos en afilar la sierra, conseguirá talar el árbol mucho más rápido. 

Lo mismo pasa con nosotros: estamos tan ocupados persiguiendo nuestros objetivos, nuestros ascensos, pasando tiempo con la familia, los amigos, etc., que nos olvidamos de afilarnos a nosotros mismos. ¿Y qué ocurre? Que surge la depresión, el estrés, la ansiedad…

Para cuidarnos correctamente, Stephen R Covey indica que debemos cuidar 4 áreas o dimensiones: la física, la espiritual, la mental, la social/emocional.

Si os interesa más este tema, podéis echar un vistazo a Be the best you, mi web sobre desarrollo personal.

¿Conocías este libro? ¿Pones en práctica alguno de los hábitos mencionados?